
FOTO CORTESÍA MOONBEANS COFFEE ROASTERS
Después de muchos años en la industria, MoonBeans Coffee Roasters se ha consolidado como uno de los referentes del café en el Valle del Río Grande, combinando su propio tueste con una conexión cultural.
Emilio Beltran, propietario activo de MoonBeans, compartió que su papá, originario de San Francisco, fundó su negocio en el Valle en 1999, después de dejar su carrera en aviación.
“En ese tiempo, él estaba viviendo con mi mamá en Seattle […] después se mudaron al Valle”, Beltran dijo.
Agregó que su padre siempre ha tenido un amor por el café y decidió abrir su propio lugar para estar más cerca de él y de su hermano.
“En ese tiempo, no había grandes cafeterías ni cadenas de café aquí en el Valle”, Beltran dijo. “Él quería mostrarles a la gente que el café era mucho más que la taza de 99 centavos de la gasolinera u otro sitio”.
Dijo que el nombre de su café lo creó su mamá: “quería asociar nuestro café con algo fuera de este mundo”.
Además de ser una cafetería, MoonBeans tuesta su propio café.
“Es lo que nos mantiene vivos”, Beltran dijo. “[…] Los tostamos según nuestros propios perfiles; se podría decir que tostar es como una receta”.
Dijo que la técnica que hacen ha pasado de generación en generación y que su papá le enseñó a tostar a su estilo.
“Así es como puedo mantenerlo como parte del negocio”, Beltran dijo. “Todo el café que todos beben es, supongo, el mismo. Las recetas de tueste de mi papá […] son el corazón de nuestro negocio”.
Desde que MoonBeans abrió hace 27 años, dijo que ha notado un crecimiento del interés por el café en el Valle.
“Cuando empezamos, mi papá aplicó a préstamos en el banco y ellos se rieron de él porque no pensaban que fuera posible vender un latte de $5 o un capuchino; no pensaban que hubiera un interés”, Beltran dijo.
Agregó que su familia trabajó muy duro para construir el interés de la comunidad y demostrarles a las personas que el café es mucho más de lo que parece a simple vista.
“Ahora, hay una cultura enorme por el café”, Beltran dijo. “Creo que muchos de nuestra edad no podemos imaginar un Valle sin cafeterías”.
Agregó que hay muchas cafeterías con un toque único en el Valle y que “todos tienen el sueño de ser dueños de una”.
Antes de su nueva ubicación en 202 W. Schunior St. en Edinburg, MoonBeans se encontraba en McAllen.
“Notamos que muchos de nuestros clientes venían de Edinburg hasta McAllen para comprar su café”, Beltran dijo. “Queríamos estar donde están nuestros clientes para poderles dar un mejor servicio”.
Agregó que, además de esta razón, eligieron el nuevo lugar por su ubicación, que se siente como “la casa de la abuela”.
“Es una casa preciosa y siempre hemos tenido la idea de que no solo nuestra cafetería, sino las cafeterías en general, siempre han sido un segundo hogar para mucha gente”, Beltran dijo.
Para el futuro, dijo que está feliz de poder seguir renovando su ubicación en Edinburg.
“Queremos hacerlo lo más amigable y acogedor posible para las personas porque queremos empezar a organizar eventos con música en vivo y noches de arte, cosas como estas”, Beltran dijo.
Para quienes buscan emprender en la industria, destacó la importancia de la constancia y de la conexión con la comunidad.
“Tener un negocio no es lo más fácil […] pero debes creer en lo que estás haciendo y ser apasionado; sé paciente”, dijo. “La comunidad siempre está atraída por la pasión detrás del negocio”.



